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Evocaría las Universidades Centrales que conocí al nombrar a personas geniales que, en su momento, resolvieron problemas sociales, económicos y culturales teniendo el cuerpo y la salud de las personas como derroteros de la ciencia; algunos nombres aparecen como salidos de un sombrero porque pensaron el estudiar como barómetro de la calidad de vida. Serían solo palabras: gente, calidad de vida. Estas tienen un significado diferente por tratarse de algo sucedido en un centro de educación superior habitado por profesores, estudiantes y administrativos, si es que queremos un ambiente donde las personas deseen ir a trabajar todos los días; en este caso, ir, estudiar y producir conocimiento.
Estudiar sería un terreno abonado por la investigación, la creatividad, la disciplina, etc. En mi opinión, y si mal no estoy, a este parámetro se le podría sumar un determinante inusual: lo sabroso. Y es que, para estar bien, uno tiene que tener buena salud; entonces, sería un grupo humano con gentes sanas y bien dispuestas. De lo contrario, se puede estar confundido con pagar para estar parchado simulando la vida, y es que estudiar, por pesado que se quiera, implica gustar de ser inteligente, leer, escribir, problematizar; es resolver problemas como método del ser y del estar para proyectarse y trabajar, vivir de eso.

Alejandro Sandoval, Universidad Central

Chef, maestro chocolatero, paisajista. Estudió artes plásticas en nivel maestría en historia del arte en Avignon. Fue catedrático de la Universidad Javeriana, asesor del alcalde de Bogotá Antanas Mockus y asesor en espacio público de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Sandoval, A. (2026). A la buena gente, llamarla por su nombre. Hojas Universitarias, (88), 175–181. Recuperado de https://revistas.ucentral.edu.co/index.php/hojasUniv/article/view/3631

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