La balada del perseguidor
Conteúdo do artigo principal
La primera vez que leí El perseguidor, de Julio Cortázar, no fui al baño a romper el espejo de un puñetazo, como lo hizo Juan Carlos Onetti, pero sí me levanté y aplaudí como en un concierto. Si para Cortázar este relato fue una bisagra en su escritura, para mí fue el antes y el después de mis lecturas. Al igual que el personaje principal de la historia (el saxofonista Johnny Carter, trasunto de Charlie Parker), yo también estaba obsesionado con el tiempo. Acababa de publicar una carta en el Magazín de El Espectador (la segunda cosa que publicaba en mi vida) en torno un debate que había por esos días sobre el cambio del milenio.
Downloads
aquellos autores que tengan pubkicaciones con esta revista, aceptan los terminos siguientes
